lunes, 6 de julio de 2009

La Profundización de los Valores en la Educación Superior

Hasta los momentos, todos los seres humanos racionales son capaces de valorar y al hacerlo reproducen los valores en las relaciones de la vida cotidiana, en otras palabras, los valores se dan porque existe en el ser una conciencia valorante capaz de obedecer a unos ideales superiores que están por encima de los estimados materiales.
Lo que vale en una persona es la actitud interior que refleja por sí sola la honestidad, el trabajo y la responsabilidad, entre otros valores, los cuales son apreciados porque no solamente beneficia a quiénes los practican sino también afectan al colectivo humano que se haya en un radio de acción cercana. Al referirse a los valores, Izquierdo C (2003), reconoce que “el sujeto valora las cosas, y el objeto ofrece un fundamento para ser valorado y apreciado” (p.13).
Ahora bien, las personas, a cada instante valoran, jamás dejan de valorar y de comparar objetos e inclusive acciones y fenómenos, en ese proceso los clasifica, los ordena y por supuesto los jerarquiza según la finalidad de la intención que se tenga por delante.
El hombre, siempre ha apreciado lo que es escaso por considerarlo bueno. Bien y bueno, es todo aquello que nos engrandece, hace crecer, desarrollar y expandir la vida, esa es la finalidad de los valores.

Actualmente, se suele a menudo confundir los valores cualitativos con valores materiales, por ejemplo: una casa, un vehículo, etc. Se estima a las personas por lo que posee, es decir por sus bienes materiales, y escasamente por lo que fluye o proyecta en su interior, como por ejemplo: la honradez, algo valioso y escaso que no se puede comprar o vender al mejor postor.


En la actualidad, la sociedad, al igual que las ciencias a traviesan por una aguda crisis, gracias a una forma de pensar desordenada que ha causado un desequilibrio en la vida y en la relación del hombre consigo mismo y con la naturaleza. Esto ha generado la emergencia de otros, que precisamente, son el reverso de los valores como lo son los antivalores.

Se habla dentro de la sociedad, para darse un ejemplo de ellos, de una cultura de la muerte que está situada, al parecer, por encima de la cultura de la vida, esto sin hablarse de otros como la individualidad, los conflictos políticos, la intolerancia, la agresividad, antivalores estos, que se ven reflejados en todos los espacios de la vida del colectivo social. Estas razones, son las que han impulsado un pronunciamiento de la UNESCO, en el preámbulo de la Declaración Mundial Sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción (1998), la cual fue presidida por el Sr. Delors, el cual expresa su preocupación por la necesidad que se produzcan cambios en la educación, al respecto, expone lo siguiente: “La propia educación superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante, de forma que la sociedad contemporánea que en la actualidad vive una profunda crisis de valores, pueda transcender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad más arraigadas” (p. 2). En este sentido, los personeros encargados de establecer las políticas educativas en Venezuela, deben por lo menos reflexionar a la luz del documento citado anteriormente, y plantearse responsablemente sobre: qué tipo de persona se desea formar para renovar a la sociedad por dentro. Se sabe, por lo demás, que con el solo hecho de dar el conocimiento no basta y que, por consiguiente, los seres humanos son incapaces de desarrollar una relación normal de vida, una relación de afectividad y de sensibilidad y que falta otro ingrediente excluido, el cual recorre silenciosamente los pasillos pero que anda en boca de los académicos de nuestras máximas casas de estudios, como lo es los valores éricos. En este sentido, existen un discurso tumultuoso y sin sentido de realidad y que solamente logra copar pequeños espacios en los debates, en los discursos como un abre boca pasajero, que casi nadie se atreve a plantearse con seriedad, como lo es el de la ética profesional. Se habla demasiado de ética como por ejemplos: la que debe tener el docente, el político, los gobernantes de turnos, el empresario, el médico y el abogado pero se perciben pocos ejemplos, modelos antropológicos de vida que sean capaces de inspirar a las nuevas generaciones, que por lo demás, se sienten como defraudadas al no existir coherencia en lo que se dice y lo que se hace puertas afueras. En efecto, existe un quiebre valorativo en la vida del hombre contemporáneo, que solo puede ser subsanado, en la medida, que la ética no sea tomada como un boom pasajero, una moda local, sino como una necesidad humana.

Todos los seres humanos necesitan tener un sistema ético de referencia personal para poder guiar y valorar su vida y a su vez sea un punto de apoyo en la búsqueda del desarrollo de la conciencia moral.
Bibliografía
- Izquierdo, C (2003). Valores de cada día. Ediciones San Pablo, Caracas-Venezuela.
- Unesco Cresalc (1996) Educación Superior Siglo XXI. Conferencia Regional sobre Políticas y Estrategias para la transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe.

Autor
Nelson Mora

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