martes, 7 de julio de 2009

El Devenir Histórico de la Ciencia: "La Constelación del Conocimiento"

La Ratio y el cogito han sido ejercicios que el ser humano ha desarrollado, estudiado, mejorado. De allí se desprenden los principios de Aristóteles y Platón cuando señalan como principio de filosofía el deseo de saber ante los fenómenos de la naturaleza.
Partiendo de éstos pilares, es que el hombre se da inicio a respuestas ante los fenómenos, pero se pregunta más allá de las respuestas simples y es cuando comienza a indagar sobre el hecho y pasa de ser un conocimiento puramente empírico – vulgar a un conocimiento sistemático, racional, organizado, elevado, y es así, como podemos señalar que estamos frente a un fenómeno del saber, por lo tanto, es “ciencia”.
A partir del siglo XVIII se da un nuevo “mundo científico” (Sandìn, 2003). La ciencia es un conocimiento seguro y demostrado en contraposición a la teología y el saber común; dos grandes corrientes dominan la escena: el racionalismo, donde el conocimiento es intelectual, y deductivo y el empirismo: comprobación de los hechos a través de la observación, es decir, la experiencia. Posteriormente, Inmanuel Kant (1724-1804) plantea que la mente humana es un participante activo y formativo de lo que conoce, es por ello, que el individuo construye su conocimiento en función del mundo que conoce.
En todo caso, esta concepción mecanicista del mundo se convirtió en el paradigma dominante en el pensamiento de la época, convirtiéndose la respuesta científica en única, exclusiva y excluyente; y es con el devenir histórico en el siglo XX cuando comienza a cambiar esta postura epistemológica como lo plantea Moya (1999) cuando señala que el método científico no puede ser justificado con la lógica de la demostración, ni tampoco garantiza la verdad de una teoría, esto no progresa por acumulación, sino por cambio sucesivos en las teorías.
El siglo XX es testigo de las controversias epistemológicas de la filosofía de la ciencia, iniciando con Kart Popper, con su tesis del realismo crítico, seguida de diversas posiciones epistemológicas de los “paradigmas”, destacándose la figura de Khum con su tesis de que las naciones positivistas de conocimiento, objetividad y verdad presentan un modelo de investigación que no se ajusta a la realidad histórica de la ciencia, y por ello, son irrelevantes y faltas de realismo (Sadin, 2003).
Posteriormente, Lakatos con sus métodos para la comprensión de la ciencia y Feyerabend con sus propuestas sobre inconmensurabilidad de las teorías científicas se consideran los nuevos protagonistas de la epistemología de la ciencia, apoyándose éste ultimo en los aportes de Wihgenstin quién defendió que la ciencia se podía bordar desde el contexto de justificación y descubrimiento, en la cual lo esencial son los resultados finales de la investigación y la justificación de los resultados.

Finanalizando el siglo XX, existe una realidad social que está en proceso de conclusión producto de la crisis en las tradicionales condiciones que la definían (crisis de la modernidad). De allí que el discurso postmodernista se centra en una etapa histórica donde surge un nuevo tipo de pensamiento que sustituye al de la modernidad, producto de los nuevos acontecimientos políticos, desarrollo de nuevas tecnologías y el auge de los medios de comunicación. Se puede señalar, que existe una revolución paradigmática, decae una concepción del mundo para dar paso a otra distinta, en la que los principios anteriores pierden vigencia dando paso a estructuras aplanadas. El discurso será cualitativo y subjetivo, es más importante la imaginación que la razón y se establece un cambio en la forma de relacionarse los sujetos.
Estos y otros pensados, nos dan la certeza que estamos en los límites del pensamiento postmoderno. Ya que existe una sociedad de la comunidad generalizada, donde hay la posibilidad de tener múltiples alternativas abiertas, para el abordaje de los fenómenos políticos, económicos, sociales, culturales y educativos. Este planteamiento está fundamentado en la formación del hombre en una educación para que sea libre, crítico, solidario, coherente, teniendo claro que el conocimiento constituye la variable más importante en la explicación de las nuevas formas de organización social y económica.
Autor
Yajaira Arias Murillo

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