En Venezuela, la mujer ha luchado siglo a siglo, ha ido conquistando sus luchas y haciéndose respetar en la sociedad, en cada espacio que ha ido ganando con esfuerzo tesón con esmero alcanzando derechos que antes le eran negados.En la actualidad el rol de la mujer ha evolucionado de tal manera que se ha convertido en una heroína que desempeña altos cargos gerenciales en la política, en lo económico, en la cultura, en lo jurídico, pero también es capaz al mismo tiempo de llegar al hogar atender a sus hijos a su esposa y realizar labores propias del hogar.
Ha sido tal la evolución que ha experimentado la mujer en su rol que ha tocado los cimientos más recónditos de cualquier parte del país, es así como se ha expandido hasta el campo venezolano donde la mujer campesina que cocina en fogón, que ordeña, que hace queso, que lava en el río, que siembra, esta conciente que esta son la labores propias de su entorno pero que también puede participar para empoderarse, y formar parte del desarrollo de su comunidad.
Por lo tanto la mujer campesina esta conciente que la única vía para lograrlo es la educación, que es a través de ella que van a obtener las herramientas que les permita ser protagonistas del progreso de su entorno, de su comunidad de la atención integral de sus hijos de la productividad de los medios de producción que posee. A continuación se presentan algunas reflexiones sobre el tema:
Es un hecho irrefutable que la mujer es diferente al hombre. Ello no conlleva que uno sea superior al otro por razones de sexo, simplemente son diferentes, sin que implique que pueda gratificarse en una escala de jerarquía sino entendida como una diferencia natural.
La mujer a lo largo de la historia ha sido menospreciada por su condición de mujer, pero con el paso de los años se ha demostrado que no hay fundamento para la subestimación y menos para el logro de sus conquistas. A pesar de toda evolución, aun no ha sido asimilada la igualdad de género entre los hombres y las mujeres, por cuanto a pesar de ser entendida formalmente, la realidad sigue presentando desigualdades y discriminaciones
De allí que la constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) en su artículo 21 establezca que:
Todas las personas son iguales ante la ley, y en consecuencia no se permitirán discriminaciones fundada en credo, raza, sexo, condición social o aquellas que en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona…(p. 5)
Ha sido tal la evolución que ha experimentado la mujer en su rol que ha tocado los cimientos más recónditos de cualquier parte del país, es así como se ha expandido hasta el campo venezolano donde la mujer campesina que cocina en fogón, que ordeña, que hace queso, que lava en el río, que siembra, esta conciente que esta son la labores propias de su entorno pero que también puede participar para empoderarse, y formar parte del desarrollo de su comunidad.
Por lo tanto la mujer campesina esta conciente que la única vía para lograrlo es la educación, que es a través de ella que van a obtener las herramientas que les permita ser protagonistas del progreso de su entorno, de su comunidad de la atención integral de sus hijos de la productividad de los medios de producción que posee. A continuación se presentan algunas reflexiones sobre el tema:Es un hecho irrefutable que la mujer es diferente al hombre. Ello no conlleva que uno sea superior al otro por razones de sexo, simplemente son diferentes, sin que implique que pueda gratificarse en una escala de jerarquía sino entendida como una diferencia natural.
La mujer a lo largo de la historia ha sido menospreciada por su condición de mujer, pero con el paso de los años se ha demostrado que no hay fundamento para la subestimación y menos para el logro de sus conquistas. A pesar de toda evolución, aun no ha sido asimilada la igualdad de género entre los hombres y las mujeres, por cuanto a pesar de ser entendida formalmente, la realidad sigue presentando desigualdades y discriminaciones
De allí que la constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) en su artículo 21 establezca que:
Todas las personas son iguales ante la ley, y en consecuencia no se permitirán discriminaciones fundada en credo, raza, sexo, condición social o aquellas que en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona…(p. 5)
Lo anteriormente citado infiere que la igualdad es entendida como un valor superior establecido en la carta magna y que la consecuencia de la misma es la no discriminación fundada en el sexo. De allí que en el caso de Venezuela las mujeres han demostrado a lo largo de la historia su enorme capacidad de lucha por el reconocimiento y garantía de la igualdad, lucha caracterizada por su capacidad de determinación, su no resignación y el ímpetu de no descansar hasta no haber alcanzado la meta propuesta
Al respecto Castellano (2003) en su participación en el Foro “La Mujer Ante la Crisis Social y Económica, esbozaLas Mujeres debem
os comprometernos a construir una sociedad para todos mas justa y solidaria, donde exista un estrecha vinculación entre el aparato productivo del estado y los factores sociales donde el todo y las partes se compenetren de tal forma que logremos la sociedad mas justa e igualitaria que nunca haya existido en sobre la tierra. (p.133).En el marco de estas consideraciones se entiende que hay que promover y facilitar determinadas políticas y estrategias, programas y actividades que promuevan y faciliten la participación de la mujer en la soluciones de problemas que le son propios. Indudablemente que esto debe conseguirse solo por medio de una sociedad de mujeres interesadas en su propio aprendizaje para acometer todas y cada una de las tareas que puedan proponerse.
. Es por ello que la educación es fundamental para la mujer, es a través de ella que las féminas pueden lograr convertirse en una opción de producción para el estado venezolano y una manera de la mujer campesina lograrlo es a través de la implementación de programas de educación productiva para lo cual Guerra (2004) define un programa de educación productiva como“ un conjunto de acciones, actividades, medios y recursos planificados con el propósito de insertar manera productiva a la población femenina” (p. 15).
Lo dicho anteriormente se fundamenta en el pensamiento de Freire (2003) quien acota “… aprender es construir, reconstruir, comprobar para cambiar” (p. 68). Y esto es lo que la mujer
venezolana ha buscado incesantemente con sus luchas, su revalorización, la oportunidad de reconstruir, construir su rol en la sociedad partiendo de sus propios saberes claro está sin dejar de reconocer que las mujeres de este país han obtenidos grandes logros en diversos ámbitos entre los cuales se pudieran mencionar: en el aspecto legal; la aprobación de leyes que les consagra una gama bastante amplia de derechos; en el aspecto político ocupación de altos cargos en el gobierno; en el aspecto cultural oportunidades de preparación desde la educación inicial hasta la universitaria, así como la capacitación en algún arte u oficio.Sin embargo pareciera que estos logros estuvieran reducidos a la población femenina urbana y que estos hasta ahora beneficien sólo a ese sector de la población haciendo a un lado a la población femenina rural, quien está habida de ser atendida, de ser escuchada, de ser realmente enseñada a forjarse su propio porvenir y el de su entorno.
Con relación a ello Freire (2003), sostiene “Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades de su producción o de su construcción” (p. 10), y es eso lo que la mujer campesina venezolana necesita que exista para ella una posibilidad de elevar su autoestima, de que se le suministren herramientas para reconstruir su entorno, esto no lo dicen ella con palabras, lo dicen de la manera en que miran, en la forma como viven, y como realizan sus labores diarias. La mujer campesina esta sumida en el abandono, con un conjunto de posibilidades en su entorno, pero que quizás ella no se ha dado cuenta que las tiene, que las puede explotar y convertirlas en una oportunidad de desarrollo para ella, para su conjunto familiar.
La mujer campesina de
este sector cuenta con tierras aptas para la agricultura, floricultura, abundante agua, clima frío, ganadería, voluntad de trabajo. Sin embargo a pesar de todas estas potencialidades ellas y sus familias viven en condiciones precarias, mal alimentadas, donde la dieta diaria se fundamenta en harina y granos, no consumen proteínas, su escolaridad no supera el tercer grado de educación básica, no conocen alguna forma de organización social y productiva, no perciben ningún beneficio socio económico por parte del estado venezolanoDe allí que se haga urgentemente necesario la posibilidad de crear mecanismo que atiendan, que orienten a la mujer campesina en su participación y desarrollo personal, económico y social, de esta realidad no escapa la mujer campesina , quienes no tienen acceso a los programas sociales, económicos, educativos de estado venezolano, en muchas oportunidades por desinformación y en otras por que se les dificulta acceder a estos.
Autora
Yanavit Pinto Pérez
Yanavit Pinto Pérez

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